LA CIUDAD PRERROMANA Y LA CALAGURRIS IULIA

Los restos arqueológicos más antiguos encontrados en la zona de Calahorra, corresponden al Paleolítico Medio (periodo Musteriense), hace unos cincuenta mil años. Desde entones la presencia y actividad humana en la zona ha sido continua.

Calagurris Iulia, la actual Calahorra, era hace 2000 años, el núcleo urbano más importante del actual territorio de La Rioja y uno de los más importantes de la Hispania romana. Enclavado sobre los solares del actual casco antiguo calagurritano, contó con un impresionante desarrollo urbano del que aún quedan algunos restos arqueológicos: circo entre las calles Paletillas y Teatro, en el actual Paseo del Mercadal, termas entre las calles Eras, San Blas y Clínica, además de los conjuntos de las calles San Andrés y Cervantes, calzada que atraviesa el término municipal de Calahorra de sur a norte entrando a la ciudad por el actual camino junto al Santuario de Nuestra Señora del Carmen, donde al otro lado aún queda uno de los machones del antiguo puente, murallas en diversos puntos, restos del catastro romano, acueducto proveniente desde Sierra La Hez (Valle de Ocón), restos en el subsuelo de la red pública de alcantarillado (cloacas), además de mosaicos, esculturas, cerámicas y monedas que se pueden visitar en el Museo Municipal.

 

 

YACIMIENTO DEL SORBÁN

Ya citado por Gutiérrez Achútegui en su "Historia de Calahorra", el yacimiento de Sorbán fue objeto de excavaciones arqueológicas a finales de la década de los 70 y comienzos de los 80 dirigidas por el Dr. Antonino González. 

Ubicado en el cerro de Sorbán (también conocido como el Ventorrillo, ó los Arbolazos), en un extremo de la terraza natural en la que se asienta Calahorra, las excavaciones permitieron conocer los pormenores de un poblado adscrito a la cultura de la Primera Edad del Hierro (Hallstática ó de carácter indoeuropeo), en un periodo comprendido entre los siglos VIII y V a.C. y que abarca cuatro momentos diferenciados entre sí. 

Las casas son de planta rectangular, con tres dependencias: vestíbulo, estancia y despensa-almacén. Adosadas unas a otras a ambos lados del cerro, se levantan en adobe (decoradas con pinturas geométricas) sobre zócalo de canto rodado. La techumbre, soportada sobre pilares de madera, era de materia vegetal, y en el suelo, de tierra apisonada, se conservan silos de almacenamiento. 

Las traseras de las casas formarán la muralla del poblado en los escarpes del cerro, y en la parte más indefensa construirán un sistema de fosos y empalizadas que cortará el cerro. La cerámica es hecha a mano, con técnica reductora y fuertes desgrasantes en las piezas grandes, pero con bellas decoraciones en los bordes y también en los escasos fragmentos de cerámicas excisas aparecidos. 

La necesidad de agrupamiento entre los pobladores de estos yacimientos, motivará la desaparición de estos pequeños asentamientos en favor de nuevos núcleos urbanos de mayor entidad. En el caso del entorno de Calahorra, en torno a la posterior ciudad celtíbera de Kalakorikos.

Los dos dibujos que aparecen en el texto, recreación del poblado del Sorban.fueron realizados por Pablo Torres, para la exposición Rioja, Tierra Abierta, y amablemente nos las ha cedido. En la actualidad el yacimiento no se puede visitar.

YACIMIENTO DE LA CLÍNICA

A principios de los años 80, tuvieron lugar las excavaciones arqueológicas en esta zona de la ciudad donde estuvo enclavado el cementerio civil del S. XIX y donde, en los años 30, al realizar la cimentación del Centro Rural de Higiene(de ahí la denominación de La Clínica) apareció la Dama de Calahorra. 

Las excavaciones permitieron descubrir los restos de una casa romana construida a finales del siglo I d.C. y que tras diversas remodelaciones sería abandonada en la segunda mitad del siglo III como consecuencia de las primeras invasiones bárbaras. El edificio dotado de una notable monumentalidad según palabras del director de las excavaciones Urbano Espinosa, se distribuía en tres niveles de ocupación, con mosaicos,pinturas y bellos estucos en la decoración de los techos. La reanudación de las excavaciones arqueológicas dentro del Proyecto Calagurris Iulia en 2001 en esta zona, permitió el hallazgo de restos de estructuras asociadas a un conjunto termal, además de un importante colector de aguas.

Aunque tras las invasiones del siglo III se abandona, posteriormente se vuelve a reocupar, pero el nivel económico de sus moradores no era ni mucho menos como sus antecesores, sino que simplemente malviven entre las ruinas.

A principios de los años 90, se acometió la restauración de los restos arqueológicos exhumados 20 años atrás, pero la ampliación del yacimiento hacia la zona del antiguo secadero de la fábrica de conservas Torres hace que las excavaciones arqueológicas aún continúen.

YACIMIENTO DEL ALFAR DE LA MAJA

Conocido desde comienzos de los años 60, el yacimiento fue puesto en conocimiento por la asociación Amigos de la Historia de Calahorra al arqueólogo Antonino González durante las excavaciones en Sorbán, en el verano de 1984. Ese mismo verano comenzaron las excavaciones que de forma más o menos ininterrumpida han continuado hasta hoy en día.

Las excavaciones han permitido descubrir un importante complejo alfarero con 6 hornos de diferentes tipos (uno de ellos con una superficie en la parrilla de cocción de nada menos que 25 m2), varias piletas para el amasado del barro, depósitos de arcilla, diversas dependencias, y en estos últimos años, también estructuras asociadas a la fabricación de vidrio.

Los materiales producidos en el alfar consisten en su mayor parte en tejas y ladrillos de diversas clases, vasijas de almacenamiento, etc., pero destacan por su belleza las cerámicas de paredes finas firmadas por el alfarero Gaio Valerio Verdullo, además de imitaciones sudgálicas en modelos previos a la aparición de la TSH. Las cerámicas de paredes finas tienen un diámetro de 10-11 centímetros y una altura de 6 cms aproximadamente.      La pared es casi vertical y con una marcada carena se une al pie, y en esta parte baja es donde suele llevar la firma: G.VAL.VERDULLUS PINGIT. El interior de la vasija posee una fina película de arena aplicada con brocha, y en sus paredes se desarrollan escenas de todo tipo de una calidad plástica, artística y de composición estética extraordinariamente excepcional.

De entre los muchos fragmentos recuperados de estas especiales vasijas se pueden reconstruir al menos 10 ú 11 vasos: del zodíaco, motivos eróticos, carreras en el circo (con dos o cuatro caballos), alimentos (pollos, corderos,  caracoles, quesos....), escenas de caza, escenas con motivos animales (ciervos, jabalíes, abejas...), motivos vegetales (emparrados, racimos de uva en diversas composiciones....), decoraciones geométricas, etc. Además de la excepcional belleza de las escenas representadas que sólo tienen paralelos con las cerámicas itálicas importadas hacia el cambio de era, se encuentran con numerosas inscripciones latinas alusivas a las escenas desarrolladas.

El conjunto alfarero se crea en la primera mitad del siglo I d.C. y la elección del lugar de La Maja se produce por la coincidencia de tres factores: presencia de abundante materia prima (arcilla), agua (acueducto de sierra Lahez) y cercano a las calzadas que comunicaban por un lado con la vía 1-32 del Ebro en Calahorra, y la que a través del valle del Cidacos ascendía a la meseta, permitiendo la salida fácil al mercado.

Los productos del alfar de La Maja se han constatado no solo en Calahorra, sino también en Alfaro, Varea y El Redal (La Rioja), Iuliobriga (Cantabria), Velilla de Ebro (Zaragoza), Arcóbriga y Tarragona. Y el alfarero Gaio Valerio Verdullo instala sucursales en Viana (Navarra), Tricio (La Rioja) y Herrera de Pisuerga (Palencia).

MURALLAS ROMANAS

 La ciudad celtíbera de Kalakorikos disponía de una muralla que protegía el asentamiento de ataques. Los restos muebles datables en el siglo II-I a.C. permiten plantear un trazado que discurría por la zona de calle Cavas, calle San Blas hacia la Iglesia de San Andrés. El desarrollo urbanístico de la ciudad tras su declaración como municipio de derecho romano hacia el 30 a.C. lleva a levantar en la zona de San Francisco un recinto amurallado donde posiblemente residiría el gobernador. Las excavaciones que se realizaron por los miembros del equipo Calagurris Iulia en 2001 en la zona del Sequeral, permitieron descubrir la cimentación de un torreón datado en el siglo I d.C. Desconocemos qué tipo de amurallamiento tendría el resto de la ciudad romana.

Las invasiones del siglo III d.C. obliga a levantar una muralla dejando parte de la ciudad extramuros (tal y como sucede en muchas ciudades del imperio) cuyo trazado discurría por las traseras de la calle San Blas, Justo Aldea, Cavas, Santiago el Viejo, Mayor, San Francisco y San Andrés.

Posteriormente, las invasiones visigodas del siglo V y las árabes del VIII, llevan a un importante descenso demográfico de la ciudad con la huida hacia el alto valle del Cidacos de una parte de su población y a un retroceso de su perímetro amurallado hasta la línea de la calle Carreteros. La reconquista de Calahorra al poder musulmán por parte del reino de Navarra en el año 1045 y el considerable aumento de la población que se registra a partir del siglo XII (resurgimiento de la vida urbana) llevan a una ampliación del recinto defensivo hasta la línea del primitivo trazado del siglo III. Durante el siglo XVI aún continúan reparaciones en las murallas de la ciudad según los documentos conservados, pero una vez que Navarra es conquistada e incorporada al reino de Castilla, las murallas dejarán de tener una función defensiva frente al enemigo y servirán como protección de sus habitantes frente a malhechores, animales, ó enfermedades.

Lo que queda actualmente de muralla, se encuentra en unas condiciones lamentables fruto de nuevo de nuestra política sobre patrimonio.

RESTOS DEL ACUEDUCTO

La historiografía moderna, consideraba que el abastecimiento de agua potable a la Calagurris romana era posible gracias a la conducción romana cuyos restos aún se conservan en Alcanadre. La cota más baja del acueducto de Alcanadre con respecto a Calahorra hace imposible ese trazado y fue Hilario Pascual González quien por sus propios medios y sin ninguna ayuda oficial descubrió a principios de los años 80, el trazado que desde los manantiales de Sierra Lahez surtía de agua a Calagurris a través de una conducción de 30 kilómetros (mayor que el de Segovia con 18 kms).

Partiendo de los alrededores de la ermita de San Julián, en las cercanías de Las Ruedas de Ocón, a 900 metros sobre el nivel del mar, se encuentran los primeros restos localizados de la canalización. Siguiendo las curvas de nivel pasa cerca de Carbonera, continuando por los términos municipales de Tudelilla y Bergasa hacia la finca de San Pedro Mártir en término de Quel. Cruza el alfar romano de La Maja (donde aprovechaban para surtirse del agua necesaria) y entra en el término de Calahorra por Valroyuelo, llegando hasta los actuales campos de deportes. Desde aquí, mediante obra elevada cuyos machos aún se conservan junto al yacimiento del Sorbán, llegaba hasta el depósito regulador en el interior de la ciudad, probablemente en la zona del Raso como punto más alto de la misma.

En cuanto a su construcción, la obra desde el Valle de Ocón hasta los campos de deportes de Calahorra, está soterrada con cubierta de losas (tal y como indicaba Vitruvio, para proteger el agua de la luz solar) hasta entrar en la propia ciudad. Las paredes del canal son de opus caementicium, argamasa (cal y canto) en alguno de los puntos del trazado, pero en otros son de sillarejo, o incluso mampostería. El canal está lucido interiormente con mortero con la finalidad de impermeabilizar, e incluso en los ángulos de encuentro dispone de cuarto de caña para facilitar su limpieza. Todo ello asentado sobre encachado de canto rodado, o incluso argamasa.

CLOACAS ROMANAS
En la calle San Andrés, en el subsuelo quedan tramos de la red pública de alcantarillado: las cloacas.

Construida en opus caementicium, tienen paredes de 43 cms. de grosor y un canal de 66 cms. de ancho y 1,50 mts. de altura según la zona. Bóveda de cañón en el techo y en los laterales aberturas rectangulares que permitirían el acceso de las aguas fecales desde las viviendas. En el techo tienen aberturas circulares para las aguas del trazado urbano.

El tramo que se puede visitar fue descubierto en 1979 al realizar obras de acondicionamiento en una bodega del s. XVIII, donde se llegó a elaborar vino y de cuyo proceso aún se conserva un caño labrado en piedra al fondo de la misma.

La cloaca se encontraba colmatada de tierras y en aquel momento se procedió a la limpieza de los tramos que hoy son visitables. Entre la tierra extraída, aparecieron gran cantidad de cerámicas que se pueden datar entre los siglos I-III, entalles como el Sello de Eneas (actualmente desaparecido), un pendiente de oro que se encuentra en el Museo, además de agujas, pasadores, estucos, etc.

En la actualidad no se puede visitar.

MUSEO MUNICIPAL

 

Es obligada la visita al Museo de Calahorra, cuyo edificio fue inaugurado por S.M. el Rey Don Juan Carlos I en el año 1984.

En dos salas ubicadas en la planta baja se pueden obserar restos arqueológicos de todas las épocas que se han ido recogiendo a lo largo de los años en la ciudad y sus alrededores, en su mayor parte provenientes de las colecciones Gutiérrez Achútegui y Amigos de la Historia, así como de diversas excavaciones arqueológicas y donaciones particulares.

Destaca la Dama Calagurritana que fue encontrada en 1934. Se puede datar en el segundo cuarto del s. II d. C. corresponde a una Minerva pacífica.

 

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