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DOS CALAGURRITANOS, DE LA LEGION X GEMINA, EN NOVIOMAGUS (Nimega) por nuestro colaborador Joaquín L. Gómez-Pantoja
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En el
Museo
Valkhof, de Nijmegen (Nimega, Holanda) está expuesto un interesante
epitafio muy relacionado con la historia de Calagurris, porque sus
protagonistas fueron dos hermanos nativos de nuestra ciudad que se alistaron en
la legión X Gemina y que murieron en el campamento que esa unidad tuvo en Noviomagus,
que es la antecesora de la moderna Nimega.
El texto de la inscripción, que aparece catalogada con el número 8732 en el
volumen decimotercero del Corpus Inscriptionum latinarum es:
[T.? Au]relius T(iti) f(ilius) Gal(eria) / [Fl]avos Cal(agurri) mil(es)
leg(ionis) X / Gem(inae) ann(orum) XL stip(endiorum) XVIII / et M(arcus)
Aurelius T(iti) f(ilius) / Gal(eria) Festus Calag(urri) / ann(orum) XXXVIII
stip(endiorum) XVII / et Aurelius Flavi f(ilius) / Flavinus lixa ann(orum) /
XVIII hic siti sunt / s(it) v(obis) t(erra) l(evis) h(eres) f(aciendum) c(uravit).
Traducido, dice:
Aquí están enterrados Tito? Aurelio Flavo, hijo de Tito, de la tribu Galeria,
natural de Calagurris, soldado de la legión X Gemina, muerto a los 40 años
después de 18 años de enganche; y Marcos Aurelio Festo, hijo de Tito, de la
tribu Galeria, natural de Calagurris, fallecido a los 38 años de edad, tras 17
años de servicio; y Aurelio Flavino, hijo de Flavo, lixa, fallecido a
los 18 años. Que la tierra no os pese. Los herederos encargaron el monumento.
El origen hispano de los dos soldados y el que falleciesen en Noviomagus ayuda a datar con bastante precisión la fecha en que ambos militares sirvieron en la legio X Gemina. Este regimiento constituyó, junto con la legiones IIII Macedonica y la VI la base de la presencia militar romana en la Tarraconense durante la primera mitad del siglo I d.C.
Aunque sus cuarteles generales estaban situados más al Occidente de Calagurris, las tres unidades tuvieron mucho que ver con el Valle Medio del Ebro, pues participaron en la fundación de la colonia Caesaraugusta, construyeron carreteras y otras obras públicas en la zona e, incluso, debieron tener algún tipo de instalaciones militares en la ciudades ribereñas del Ebro.
La más larga estancia de la legio X Gemina en Hispania abarcó desde las guerras cántabras -en las que participó- hasta el reinado de Nerón; durante este tiempo, la legión parece haber estado acuartelada entre Asturica Augusta (hoy Astorga) y la pequeña aldea palentina de Rosinos de Vidriales, que antiguamente se llamó Petavonium. La marcha de la unidad se debió a las guerras orientales de Nerón, pues fue enviada a sustituir al regimiento de guarnición en Carnuntum (hoy Bad Deutsch-Altenberg, en Austria); allí la legión Décima permaneció apenas unos cinco años (63-68 d.C.), y el cambio de clima debió de hacer profunda mella en los soldados del regimiento, en su mayoría reclutados en las tierras ribereñas del Mediterráneo Occidental.
La corta estancia en la frontera del Danubio se debió a la sublevación de Galba contra Nerón y la consiguiente guerra Civil; en esos avatares, la Décima Gémina fue ordenada avanzar contra los rebeldes pero llegó cuando los golpistas ya habían triunfado, por lo que Galba ordenó que una nueva unidad que él había reclutado en Hispania y que le era totalmente leal, susutituyera a la Décima en Carnuntum y ésta regresase a Hispania.
La segunda temporada del regimiento en Hispania apenas duró un año (comienzos del 69 a mediados del 70 d.C.) y la única misión que conocemos fue vigilar la Bética en previsión de un ataque desde África. Apenas unos meses después, una vez seguro el sur peninsular , los de la Décima liaron de nuevo el petate y se encaminaron a la desembocadura del Rin, donde la sublevación de los bátavos, ponía en peligro la seguridad de la frontera.
Los legionarios comenzaron a desplegarse en su nuevo destino en el verano del 70 d.C. y permanecieron en Noviomagus hasta el 104-105 d.C., cuando regresaron de nuevo al Danubio, pero esta vez no a Carnuntum sino a otra base situada a unas decenas de kilómetros más a occidente, Vindobona, que es el origen de la moderna Viena.
Muy probablemente, los dos hermanos calagurritanos debieron engancharse en la legio X en la decena de años que media entre la primera partida de Hispania de la unidad y su asentamiento definitivo en el Rin: en el año 65 d.C. consta que hubo una recluta extraordinaria para cubrir las bajas y vacantes de las legiones del Danubio y, más tarde, los incidentes del "año de los cuatro emperadores" debieron ofrecer oportunidades suficientes para quienes, reuniendo las condiciones de edad, nacimiento y estado físico exigidos, buscasen en el servicio militar una vía de promoción social y económica.
Junto a los dos soldados se enterró también al hijo de uno de ellos, el más viejo. En esta época, los legionarios en activo carecían del derecho de matrimonio, por lo que sus hijos no eran reconocidos legalmente. De ahí que al joven Aurelio Flavo se le califique de lixa, que es le nombre que los autores clásicos dan al personal no militar que pululaba, en distintos conceptos, en torno al ejército.